Ir al contenido principal

Pensamiento y lenguaje

¿Es posible pensar sin recurrir al lenguaje, sin que aparezcan palabras en nuestra mente? Sí, es posible. E incluso es posible resolver determinados problemas sin recurrir al lenguaje y proyectando en nuestra mente algún tipo de imagen, tal y como sostenía Albert Einstein. La mayor parte de nuestra actividad cerebral está relacionada con el lenguaje y las palabras, aunque se quede en el interior de nuestras mentes. Son nuestras elucubraciones, y están sometidas a las reglas el lenguaje.

Sin embargo, otra parte importante de la actividad mental que desarrollamos no necesita recurrir al lenguaje ni depende de él. Lo hacemos todos cuando visualizamos una escena familiar que nos trae buenos o malos recuerdos, la imagen de una persona a la que añoramos o recordamos una ciudad lejana. Hay más situaciones, como las relacionadas con los sentidos del tacto, el olfato -el olor a pan puede retrotraernos a la casa de la abuela y al horno de pan que estaba justo enfrente de su casa-, el gusto -sabores que nos recuerdan momentos concretos de nuestra vida-, el oído -el sonido de la lluvia, las olas al romper en la orilla, la risa, el llanto, un grito que nos hiela la sangre, la música y las sensaciones que nos provoca determinada canción-, por ejemplo.

La siguiente cuestión que se nos plantea en el ejercicio es si es posible elaborar planes de de futuro y transmitirlos a nuestros congéneres sin la herramienta del lenguaje. Y esto nos lleva de forma inevitable a hablar de la mente simbólica y a mí a responder que sí es posible elaborar planes de acción de futuro y transmitirlos.

Tal y como podemos leer en el texto 'La singularidad humana', una mente simbólica como la que desarrollaron nuestros antepasados es capaz de elaborar planes para el futuro e inventarse un sistema de interpretación, reflexión y comunicación simbólico tan poderoso como el lenguaje para transmitirlo.

Entre los primeros objetos simbólicos que conocemos se encuentran conchas, algunas de ellas perforadas, piedras labradas, pinturas o abalorios ornamentales. Una mente simbólica como a la que hacemos referencia, puede emplear estos objetos para intercambiarlos, bien por otros objetos o por información, crear el primer arte conocido, como son las pinturas rupestres -un lenguaje gráfico-, abalorios ornamentales que pueden indicar una cierta jerarquía dentro de la comunidad y signos sobre huesos o piedras.

La utilidad de usar representaciones arbitrarias nos permitió conformar de manera simplificada cualquier objeto, idea o acción sin necesidad de tenerlo delante o de que esté ocurriendo ante nuestros ojos. Los símbolos, como cápsulas de información que trascienden el tiempo y el espacio, precisaron también de un consenso entre la comunidad para dotarlos de sentido y funcionalidad. Conocer cómo prende el simbolismo y evoluciona hacia el lenguaje es hoy en día un misterio. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

Diferentes tipos de alimentos según el CAE

El Código Alimentario Español (CAE) define qué es un alimento y un nutriente y establece diferentes categorías para los distintos tipos de alimentos que existen, según la legislación española. Por lo tanto, y tal y como se nos pide en el ejercicio, veamos con ejemplos los distintos tipos de alimentos que podemos encajar según sus definiciones. Productos dietéticos y de régimen Teniendo en cuenta la definición que el CAE hace de este tipo de productos, podemos encajar en esta categoría la pasta sin gluten, destinada a satisfacer las necesidades alimentarias de personas celíacas, o unas galletas ricas en fibra. Productos sucedáneos Sin fines engañosos o fraudulentos pretenden sustituir en parte o en todo a un alimento. Podemos incluir aquí el sucedáneo de las angulas (quién no se las ha preparado alguna vez) o las hamburguesas hechas a base de ingredientes vegetales. Alimentos fundamentales Atendiendo a la clasificación que el CAE hace de este tipo de alimentos podemos...

La peste negra, un punto de inflexión hacia el Renacimiento

En mitad de las múltiples tensiones sociales, políticas, crisis y guerras que asolaron buena parte de Europa en la que se conoce como Baja Edad Media, apareció en 1347 la más letal de todas las epidemias: la peste negra . Una enorme ola de desolación que se extendió hasta 1353 en su punto máximo. Tras de sí dejó un rastro de alrededor de 48 millones de muertos en todo el mundo, de los que al menos 25 se produjeron en nuestro continente. Un tercio de la población europea, y siempre según las estimaciones más optimistas. Un golpe demográfico del que costó cientos de años recuperarse. El triunfo de la muerte, Pieter Brueghel el Viejo Pero las consecuencias de la peste negra no fueron sólo demográficas. Son muchos los historiadores que sostienen que su aparición puso punto y final al Medievo y dio paso al Renacimiento . Este cambio se produjo por varios factores. El campo quedó despoblado, las ciudades se revitalizaron y con ellas una nueva burguesía enfrentada a la antigua no...

Llamando a la Tierra: ¿hay alguien ahí?

He escogido la elaboración de la entrevista. Siempre me han gustado. Ha sido un poco extraño contactar en la ficción con un hombre perdido en el espacio que no puede comunicarse con la Tierra ni con su mujer, pero que sí lo ha hecho conmigo. Después me he dado cuenta de que M Clan no se rompió mucho la cabeza con la letra, o es que yo no estoy sobrado de imaginación. Tengo la sensación de que me faltan preguntas. “Mi situación, perdido en el espacio, es como protagonizar un cuento macabro de ciencia ficción” El capitán de la nave extraviada en el espacio a dos mil años luz de distancia de la Tierra asume que su rescate es cada vez más difícil   Ha visto morir estrellas en el cielo de Orión. Y planetas extinguirse delante de sus ojos. Es el capitán de la nave extraviada en el espacio y lleva años aislado, perdido en el tiempo, en otra dimensión. En una suerte de misión infinita, alejado de todo y de todos, condenado a vagar por el espacio sin contacto c...